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Ciudad Universitaria de Caracas - Patrimonio Mundial |
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Historia de la Biblioteca Central |
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Investigación: Profesora Eudis T. Borra Ortiz
Agradecimientos: Biblioteca Nacional Venezuela. Servicio de libros raros.
Fotografía: Hernan Ali Araujo |
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| Fray Antonio González de Acuña, obispo peruano, graduado en teología en la Universidad de San Marcos, fundó el 9 de octubre 1673 en Caracas, el Seminario de Santa Rosa de Lima, antecedente de la Real y Pontificia Universidad de Caracas. Posteriormente Fray Diego de Baños y Sotomayor, amplió el Seminario redactó estatutos y creó nuevas cátedras, y el 29 de Agosto de 1696, inauguró el Colegio Seminario de Santa Rosa de Lima. |
| En sus inicios funcionaron en el Seminario las cátedras de Gramática, Artes, Teología, Casos de Conciencia, Institutos de Leyes y Prima de Cánones. El patrimonio bibliográfico para la época es aportado por Fray Antonio González de Acuña quien legó por vía testamentaria a esa institución. Esta biblioteca de dos mil volúmenes estuvo conformada por los libros que para ese momento representaban los títulos de autores fundamentales en la formación académica. Carracciolo Parra León en su libro "La Instrucción en Caracas 1567-1725" hace referencia a esta biblioteca. (1) |
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Plano de la ciudad de Caracas |
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| En el lugar que ocupó el Seminario de Santa Rosa, actualmente funciona el Consejo Municipal de la Ciudad de Caracas y allí permanece la antigua capilla del Seminario, que más que un Museo, es memoria. En ese espacio podemos apreciar el altar original de la capilla, algunas pinturas, como los cuadros que representan la Firma del Acta de la Independencia y El 19 de Abril de 1910 del pintor venezolano Juan Lovera, y otros objetos del Seminario. |
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| Durante el S. XVIII, Venezuela, en su condición de colonia de segundo orden donde no se extraía oro ni plata, en diferentes aspectos estuvo supeditada a los virreinatos de Santo Domingo, Santa Fe de Bogotá y México, no contaba con una universidad. Para optar a los respectivos grados universitarios, los estudiantes tenían que viajar a los virreinatos mencionados. Los viajes, para la época, constituía una verdadera proeza y altos costos para los aspirantes, de allí que la enseñanza universitaria estaba reservada para las familias pudientes. Las gestiones realizadas por el Rector del Seminario Francisco Martínez de Porras y los vecinos de Caracas ante la corte de Madrid, trajeron como resultado que el 22 de Diciembre 1721, Felipe V de España emitió en Lerna una Real Cédula que concedía al Colegio Seminario la facultad y licencia para otorgar grados universitarios. |
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Capilla del Seminario |
Juan Germán Roscio |
Cubículo de la Cátedra |
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| A partir de esa Real Cédula el Seminario de Santa Rosa de Lima se transformó en la Universidad Real y Pontificia de Caracas. En un principio esta institución funcionó exclusivamente para una élite que defendía los fueros y regalías del Rey y velaba por la pureza de la Religión Católica, bajo la rígida corriente escolástica. En sus inicios formó teólogos, canonistas, juristas y médicos. (2) . La Universidad Real y Pontificia de Caracas, hasta 1810, fue la única universidad en el país. En ese mismo año, en la Ciudad de Mérida, el Seminario de San Buena Ventura, erigido por el obispo Fray Juan Ramos de Lora en 1785, se transformó en la Universidad de Los Andes |
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| Para optar al ingreso de la Universidad Real y Pontificia de Caracas, había que demostrar que era "persona blanca", "hijo de legítimo matrimonio" y descendiente de "viejos cristianos". Uno de los casos conocidos entre 1788 y1809, fue la petición que hace ante el Rey, Juan Gabriel Landaeta, pardo libre de Caracas, solicitando se dispensara a sus hijos y nietos la calidad de pardo para poder contraer matrimonio con personas blancas, cursar estudios universitarios y entrar a las sagradas órdenes. Los miembros del cabildo caraqueño, ante esta solicitud, enviaron a su Majestad una petición para impedir que la de Landaeta fuera aceptada. (3) |
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| Durante la colonia las colecciones significativas estaban ubicadas en las bibliotecas de los conventos y en los seminarios. El seminario Tridentino poseía una variada colección de clásicos antiguos y muchas obras referentes a la historia de América. En "Libros y Bibliotecas en Venezuela Colonial", Ildefonso Leal señala que durante ese período el ochenta por ciento de los libros existentes en la Provincia de Venezuela eran de teología, literatura religiosa, derecho canónico y la obra de Aristóteles y Santo Tomás. |
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De acuerdo a varios investigadores, durante la colonia circularon libros en todo el país. Nos refiere el Dr. Humberto Cuenca: "En cuanto a censura de libros, nuestra documentación colonial es muy exigua. A veces se ha llegado a dudar si se hizo efectiva. Establecida por las leyes, no aparecen actas de expurgación y sólo sabemos que los funcionarios reales recibían libremente toda clase de libros que comunicaban a sus hijos los criollos y circulaban de mano en mano. Así se explica la vasta ilustración de la generación emancipadora de 1810. Se dice y repite en la mayoría de nuestros manuales de historia patria que en las bodegas de los barcos de la Guipuzcoana venían clandestinamente, empastados en verde, los volúmenes de la Enciclopedia, las obras de Rousseau, Voltaire, Diderot, Montesquieu, Locke, Helvecio, Grocio y otros, lo que sugirió a Basterra el título de su libro, Los navíos de la ilustración... Sólo a fines del S XVIII y a comienzos del S XIX, en víspera de la emancipación, encontramos órdenes y acuerdos sobre la censura de libros. La Real Audiencia prohibió la circulación del libro Derechos del Hombre y del Ciudadano, impreso por Picornell... Dicho acuerdo sanciona a los tenedores a los que pasen de mano el mencionado libro con penas de "azotes, presidio, y en la de muerte, según la circunstancias de cada caso". (5) p54 |
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| Las bibliotecas particulares de Juan Germán Roscio, Francisco Silvestre Espejo, Miguel José Sanz, la de los hermanos Uztáriz en Aragua y la de los Peñalver en Valencia, fueron famosas y reconocidas por su patrimonio significativo. Concretamente Juan G. Roscio diputado del pueblo al Ayuntamiento de Caracas, conjuntamente con Uztáriz, redactaron la constitución Federal de 1811, primera carta magna de Hispano América. La constitución decretó la abolición de las leyes que degradaban a los pardos, también fueron abolidos los títulos de nobleza y el fuero eclesiástico. Juan Germán Roscio propuso en 1811 la creación de una Biblioteca Pública para la ciudad de Caracas. (6) |
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Méndez y Mendoza, escribe "... En medio de aquella educación colonial que fue nuestra Edad Media, se habían ido formando, precisamente por la dura austeridad del medio, caracteres enérgicos, capaces de convicciones profundas, de adhesiones inquebrantables a grandes ideales y de abnegaciones heroicas como las que exigió y encontró la causa emancipadora en todo el continente hispanoamericano". (7) p90
Las actas del Claustro Universitario de 1812 registran el apoyo de este cuerpo académico al movimiento emancipador. |
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"No desprecies a nadie, un átomo hace sombra". Pitágoras |
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